No todo se puede resolver racionalmente, a veces hay que dejar un espacio para creer. Hay que dejar un espacio a los pequeños milagros.P.D. : La imagen es de Gettyimages.
En el medio de la exportación, de la persecución al sonidista, y de lo que se puede decir, un día agitado, corro de la facultad al otro lado de la ciudad, me siento en el banco de una iglesia y debuto como cantante. Termina la ceremonia, me levanto y corro a comprar un DVD, después vuelta a facultad a verificar que la exportación sea exitosa. Cuando hice el test de orientación vocacional me preguntaron qué cosas odiaba, y recuerdo que una cosa que respondí fue que odiaba la rutina. Cómo me gusta la no-rutina. Lo único es que la prefiero sin corridas, y no fue el caso.
Tata y Gongo, los papás de mi amiga María, cumplen treinta y cinco años de casados. Entonces María les organizó una misa para festejar el aniversario. Se necesitaba un coro para la ceremonia, y se le ocurrió que sus amigas podíamos formarlo. Después de la eterna y entusiasta cadena de mails en la que se discutieron los horarios de ensayo, María me miró seria y lo dijo- aquello que todas esperaban.
le dijo que no se acordaba, y a ella se le empapó el alma de